lunes 22 de junio de 2009

Ciudad sobre 30 grados



El calorcito del verano llegó, las temperaturas no descienden de los 30º y hay zonas de España donde se han elevado hasta los 45º. El ambiente en Madrid es una locura, todas las aceras están llenas de mesas de restaurantes y de personas ansiosas por sentarse a compartir un rato en un bar. Impera el sabor fiesta.

Hay también quienes desesperados y amparados por la crisis colman las calles para pedir. Un indigente ocupa su esquina en la plaza Callao. De él es la foto que ven al iniciar el texto, una foto del verano de 2008, porque me niego a pagar para conseguir una actualizada. Y es que este señor vende su honestidad, él pide unas monedas para comer, unas para beber y otras para los porros, amparado en un cartel que dice: ¡al menos soy sincero!

En un lugar como éste, en la que aún las ventanas no tienen rejas y un extraño toca el intercomunicador diciendo que es el cartero y cualquiera le deja pasar, también hay rateros que se activan con las altas temperaturas, si no que me lo digan a mi que por contestar el teléfono me quedé sin monedero- un hermoso regalo de navidad, por cierto,-sin documentos y sin nada.

Durante estos tres meses, Madrid tiene una luz cenital radiante que deja al descubierto sus carencias, el exceso de gente, la necesidad y la crisis. El frío esconde por varios meses una cara de la ciudad que sólo se deja ver cuando el calor llega a los 30 grados centígrados.

Las mujeres de abrigos elegantes se deshacen de su glamour para andar con moños improvisados y sandalias playeras. Las conversaciones sólo giran en torno a las vacaciones, mientras la ciudad parece reclamar la ausencia de sus nativos que desde junio empiezan a planear su huida para descansar de las vías colapsadas, del metro que es motivo de orgullo el resto del año. Ya el parque del buen Retiro se ha quedado pequeño. Los extranjeros admiran esta cara de una Madrid que se muestra sonriente a los foráneos y que mientras más calienta el sol es menos apreciada por sus habitantes.
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martes 16 de junio de 2009

Visita al pantano





Me invitaron a remar en un pantano de Madrid. La idea me pareció un poco asquerosa, pues mi memoria inmediatamente me remontó a shrek saliendo de un "rico baño" para ir a al encuentro de su amada Fiona.Imaginaba un lodazal, frío y muy marrón.

Emprendimos viaje y a unos 80 kilómetros de Madrid comenzamos a ver un embalse grande, sumergido entre montañas y una linda población con calles recién asfaltadas y chalets de piedra y madera. Al fondo, La Sierra madrileña, verde con un sombrerito blanco, rastro de lo que fue el frío invierno.

Mientras observaba el agua cristalina, me preguntaba inocentemente porqué me llevaban a un pantano cuando podía navegar por este lugar tan lindo. Hasta que divisé dos piraguas amarillas a lo lejos, unos veleros y un equipo de windsurf. Me reí de mí, pero también de la alegría.

El lugar donde fui se llama las Cerveras de Buitrago. Según la tradición el nombre de Cervera proviene de los muchos ciervos que se criaban en el terreno que ocupa el soto boyal y las viñas. Se le añadió "de Buitrago" en el siglo XIX por su dependencia del Señorío del mismo nombre.

Si quieres un buen plan para un día que estés un poco cansado de la ciudad, este sitio brinda relax, deporte y da para echarse un chapuzón de esos que nos encantaban cuando éramos niños.

Asegúrate de llevar comida y buena compañía, que no te falte el gracioso del grupo, el guía, el que prepara la bebida y otros que hagan el viaje tan ameno como fue el mío.

Rentar las canoas cuesta 15 euros por persona. Tendrás total libertad de remar, parar en algunos sitios y hacer tu propio picnic.
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martes 9 de junio de 2009

Odisea por una medicina



Una alergia a las 3:00 de la madrugada no es un lujo que un extranjero se pueda dar en España, pues salir a una farmacia y comprarse el antialérgico de siempre no es tan fácil como en los países americanos, en los cuales tenemos farmacias de puertas abiertas las 24 horas. ¡Como extrañamos los venezolanos a nuestro Farmatodo!

Las farmacias en España funcionan bajo el viejo sistema de los turnos. Para saber cuál está abierta las 24 horas, hay que ir a la más cercana y leer el papelito que colocan en la cartelera, luego apuntar la dirección y, con suerte, llegar encontrarla. En caso de fracasar, hay que esperar hasta las 9:30 a.m. hasta que el farmaceuta de bata blanca, pelo canoso y lentes bifocales te atienda y te de las recomendaciones de rigor.

Una de las cosas que aún no me creo es que en este país en el cual el aborto es legal -con clínicas certificadas- y se discute una reforma que deja aún más libertad al hecho de interrumpir embarazos, no se puede comprar píldora anticonceptiva sin llevar un récipe médico. Es así en la comunidad de Madrid, ignoro cómo es en el resto de las ciudades. ¿Quién tiene una receta mensual del ginecólogo para comprar estas pastillas?.

Resulta bastante incongruente que por estos lados se pueda comprar botox y cualquier pastilla para adelgazar en la farmacia, pero obtener una la píldora poscoital, por poner otro ejemplo, requiere de una cita médica, entrar en una base de datos, miles de preguntas íntimas y luego una receta para poder ir a la farmacia a comprarla.

Algunos medicamentos para el resfriado común también están restringidos, así que toca conformarse con los de la "lista blanca". Como ves, es imperativo traer tu cargamento de las que consideres sean medicinas imprescindibles, esas sin las cuales crees que no puedes vivir.

Aunque no es medicina, pero a mi me parece igual de importante, debes saber que por estos lados no hay desodorante Secret, aunque puedes resolver con Rexona, Dove y Nivea, pero pocas veces encontrarás alguno de barra, sólo se venden en roll-on o spray. Los hombres se pueden remediar con Nivea y Axe, pero nada de barra. Si quieres recordar los tiempos de los abuelos, aún existe por acá el "Mum Bolita".
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lunes 1 de junio de 2009

Tapaterapia, relajación diaria


La distracción y el sano esparcimiento son derechos de todos los seres humanos y en España es un tema que se toma muy en serio. Por ejemplo, cada trabajador tiene derecho a 2 días de vacaciones por mes trabajado al año, esto sin contar los festivos que están programados para que el trabajo no sature a los ciudadanos.

Pero además, existen momentos diarios en los cuales los españoles, en especial los madrileños, se desconectan del estrés en sus oficinas. Ese instante especial es al final de cada tarde, cuando los bares de la ciudad se ponen a tope, pues la “cañita” (vaso de cerveza) o el vino, no pueden faltar y menos la compañía de unas buenas croquetas, unos pimientos de padrón, el jamón serrano y las tortillas de patatas.

Ir de tapeo implica escoger un buen bar del barrio donde se trabaja o se vive. Los más populares son aquellos en los cuales se transmite un partido de fútbol. La zona de La Latina es de las más conocidas de Madrid y suele estar a llena todos los días, más aún el domingo, día en que el almuerzo es relevado por unas buenas tapas.

El origen de la tapa, esos pequeños bocados que acompañan las copas, tiene muchas leyendas, pero todas decantan en la necesidad de cubrir los efectos del alcohol y disminuir el hambre antes del almuerzo o la cena.


Una de las leyendas cuenta que el rey Alfonso X, el Sabio, se vio obligado a consumir una copa de vino al día por prescripción de su médico, para evitar daños estomacales, tomaba pequeños bocados entre horas. Tras restablecerse dispuso que en los mesones de Castilla no se sirviese el vino sin la compañía de una ración de comida; así, quienes bebían en los bares podían mitigar los efectos del alcohol.

Ya sabemos lo que es la tapa, aunque aún no sabemos porqué se llama así. Se dice que cuando comenzaron a cumplir la orden de El Sabio, los mesoneros de Castilla servían las copas con una loncha de jamón o de queso puesta sobre la jarra. Este alimento servía de tapa.

Se cuenta también que los trabajadores de la tierra solían tomar algún bocado entre comidas para poder aguantar la faena. El alimento venía sobre la jarra de vino, era la manera más simple de transportarlo en medio del campo.

La cultura de la tapa es de las más populares, sobre todo en aquellos sitios donde se sirve gratis con cada copa pedida. Uno de los lugares más populares entre los jóvenes estudiantes es Los 100 Montaditos, una franquicia que suele tener promoción cada miércoles y, por apenas un euro, sirve una caña y un pequeño sandwich que se conoce en estas tierras como montadito. Mi favorito es el de camarones. Hay quienes prefieren el jamón serrano, el de salmón o el queso manchego. Al final, en la variedad está el gusto.
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