Madrid, como gran capital, tiene los males de la mayoría de las capitales. Está colapsada en tráfico, las calles nunca están vacías y le metro siempre está a reventar. Tampoco se libra de los males sociales y de los sindicatos, esos organismos que nacieron con la revolución industrial para velar por los derechos de los trabajadores y que tienen tanto poder que pueden llegar a paralizar la economía mundial.
Y ustedes se preguntarán a que viene toda esta perorata sobre los males de las ciudades. Lo que pasa es que me tocó vivir mi primer paro del metro. Sí, el metro de Madrid, esa araña enorme que recorre cada rincón de la ciudad y que para mi es casi una lovemark, también tiene sus crisis y hoy fue uno de esos días.
La convocatoria de paro estaba anunciada. La hora no podía ser otra que esa en la que millones de usuarios acuden a sus lugares de trabajo. Llegué a la estación a las 8:30, el tiempo perfecto para recorrer las escasas seis estaciones que me llevan a mi destino, caminar lentamente desde la Plaza de Santo Domingo hasta el edificio en el cual trabajo, hacer la cola del ascensor y llegar con, al menos, cinco minutos de anticipación.
El día de hoy, mis cálculos no fueron suficientes. Perdí el tren de las 8:30 en punto y, lejos de esperar los dos minutos que espero normalmente, me tocó contemplar la estación durante 15 minutos. Me aprendí la publicidad, divisé las marcas en el piso del trayecto de la gente y calculé cada cuánto tiempo anuncian por el altavoz que estaban trabajando el 50 % de los trenes.
Cuando por fin llegó el tren, recordé a la capital venezolana, con su metro hermoso, pero insuficiente y caótico. Imaginen una ciudad diseñada para dos millones de personas y en la que conviven al menos 6 millones, sin contar los que van a trabajar provenientes de las ciudades satélites. Me sentí de regreso a ese mar de gente.
El vagón parecía trasladar refugiados, la gente apenas podía moverse dentro y faltábamos nosotros. Se abrieron las puertas y las personas salieron descomprimidas para hacer paso a quienes estábamos esperando. Era como mi closet al que ya no le cabe más nada, pero le sigo metiendo más y más ropa.
Comparaba lo que hubiese ocurrido en mi país en esta situación y lo que ocurrió acá. Como conclusión les puedo decir que los madrileños son pacientes. Ninguna palabrota se oye en medio de esta pequeña crisis del transporte, parece que todo el mundo entiende las razones del paro. Los viajeros tampoco hablan entre sí. No hay reclamos de ningún tipo, ni quejas. Nada de empujones. Nadie pierde la calma. Todo es normal, pese a que estamos como sardinas en lata y todos podríamos morir asfixiados si hay un fallo técnico. Me pregunto si esto es apatía o aceptación. ¿Será saludable tanto silencio?
lunes 30 de marzo de 2009
miércoles 25 de marzo de 2009
Famosos en cera

Si piensas que tomarte una foto con el dictador Franco, con los reyes y príncipes de España, con Ricky Martín o cualquier otro famoso resulta imposible, olvídalo, la opción es el museo de cera, que exhibe esculturas en tamaño real y casi idénticas de personajes admirados y/o recordados por sus buenas o malas obras.
El Museo de Cera es una iniciativa privada que está en Madrid desde hace 30 años, y cuenta con la credibilidad y aval de muchos de sus protagonistas, quienes van a inaugurar las figuras para luego mostrarlas al público. Así lo hizo “Rafa” Nadal en su momento y muchos otros.
Aunque no es un museo grande, es muy agradable recorrer sus pasillos y ver el salón de escritores famosos donde se reúnen a tomar el café Neruda y Vargas Llosa; o el salón donde está la familia Real en pleno. Figuran en otras salas José María Aznar (ex presidente del gobierno español) y Rodríguez Zapatero (actual presidente). Fidel Castro se asoma por allí también, pero en su mejor época, ahora mismo creo que muchas personas ni saben cómo está. La religión tiene su espacio, Juan Pablo II y Benedicto XVI igualmente comparten escena.
Las salas de exhibición son famosas además por las curiosidades que ocurren; por ejemplo, mientras un padre le explicaba a su pequeño que Frankenstein era un personaje ficticio y que no debía temerle, el muñeco se desplomó sobre el niño accidentalmente. El pobre chico debe creer que aún el monstruo lo persigue. También ocurren cosas como que los visitantes crean que algunos vigilantes que están inmóviles-como la mayoría de los vigilantes- son parte de las atracciones de las salas o, lo contrario, que algún personaje de cera es real.
En definitiva, el museo- muy bien ubicado en el paseo de Recoletos- concentra a lo más granado del deporte, la política, el espectáculo, la historia y personas de ficción que forman parte del haber cultural de España y del mundo, en salones ambientados y musicalizados adecuadamente en cada entorno, que hacen que el visitante se sienta parte de este lugar.
Las figuras son tan reales que muchos se saltan las cintas de seguridad a fines de hacerse una fotografía con su personaje favorito. Cuántos habrán enviado estas fotos a algún amigo, quien cayó en la trampa y lo envidió por un tiempo hasta conocer la existencia del museo.
Adicionalmente, esta galería cuenta con un simulador de realidad virtual, un cine que proyecta la historia española en un viaje guiado por la figura de Carlos I, y un tren del terror, con un recorrido corto, en el cual dinosaurios, osos polares y ratas gigantes atacan al viajero.
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Vida en Madrid
domingo 22 de marzo de 2009
El jaleo de la calidad del master
Una discusión muy acalorada se planteó en el salón de clases, el tema: qué o cuánto deben hacer los profesores y la escuela por mejorar el master. Me pregunto: ¿es sólo cuestión de ellos o debemos hacer algo los estudiantes ?
Quienes salimos de Latinoamérica para hacer un master en Europa estábamos convencidos de que nos encontraríamos con una calidad infinitamente superior a lo que hemos visto en nuestras universidades. Señores, me temo que toca despertar, la calidad es muy similar y los masters acá están al nivel de cualquier postgrado que hagamos en nuestros países o más abajo; si quieres venir hazlo en busca de una experiencia distinta y del prestigio que implica un título obtenido en Europa.
Por otro lado, debemos entender que las instituciones son buenas en la medida en que le pongamos de nuestra parte a cada una de las experiencias que vivimos en ellas. Ser un alumno actualizado, a tono con los acontecimientos del mundo e informado sobre los temas a estudiar son elementos imprescindibles si se quiere calidad.
He escuchado de muchos compañeros que han hecho diferentes estudios en España, desde licenciaturas, diplomados, masters y hasta doctorados; quejas y comentarios un tanto desilusionados, por cuanto creían que aquí todo es tres veces más complicado. Este es otro continente, no es Marte. Vinimos a aprender, no sólo el temario de alguna especialización, sino de la vida en un lugar totalmente ajeno a nosotros. Particularmente, creo que se obtiene más de la segunda que de la primera.
Si me permiten alguna recomendación, puedo decirles que elijan bien la escuela donde van a estudiar. Elige bien tu master, no hagas uno idéntico a tu carrera, es mejor uno que la complemente, con el cual puedas aprender cosas nuevas.
Una vez aquí, no hace falta ser un ratón de biblioteca, ni ser el pesado de la clase, sólo se necesita un poco de interés y estar al día, así tendrás una visión más completa de qué viniste a hacer. Al final, la mayoría de nosotros salió de la universidad creyendo que no sabía nada, sólo en la práctica notamos que sirvió de algo lo estudiado.
Es cierto que todo es mejorable, pero si no planteamos soluciones somos parte del problema. Aquí vinimos profesionales capaces de desarrollar cualquier actividad en cualquier empresa y/o universidad, pero somos los recién llegados, por ende debemos demostrar el doble y ser realmente buenos. No queda otra.
Quienes salimos de Latinoamérica para hacer un master en Europa estábamos convencidos de que nos encontraríamos con una calidad infinitamente superior a lo que hemos visto en nuestras universidades. Señores, me temo que toca despertar, la calidad es muy similar y los masters acá están al nivel de cualquier postgrado que hagamos en nuestros países o más abajo; si quieres venir hazlo en busca de una experiencia distinta y del prestigio que implica un título obtenido en Europa.
Por otro lado, debemos entender que las instituciones son buenas en la medida en que le pongamos de nuestra parte a cada una de las experiencias que vivimos en ellas. Ser un alumno actualizado, a tono con los acontecimientos del mundo e informado sobre los temas a estudiar son elementos imprescindibles si se quiere calidad.
He escuchado de muchos compañeros que han hecho diferentes estudios en España, desde licenciaturas, diplomados, masters y hasta doctorados; quejas y comentarios un tanto desilusionados, por cuanto creían que aquí todo es tres veces más complicado. Este es otro continente, no es Marte. Vinimos a aprender, no sólo el temario de alguna especialización, sino de la vida en un lugar totalmente ajeno a nosotros. Particularmente, creo que se obtiene más de la segunda que de la primera.
Si me permiten alguna recomendación, puedo decirles que elijan bien la escuela donde van a estudiar. Elige bien tu master, no hagas uno idéntico a tu carrera, es mejor uno que la complemente, con el cual puedas aprender cosas nuevas.
Una vez aquí, no hace falta ser un ratón de biblioteca, ni ser el pesado de la clase, sólo se necesita un poco de interés y estar al día, así tendrás una visión más completa de qué viniste a hacer. Al final, la mayoría de nosotros salió de la universidad creyendo que no sabía nada, sólo en la práctica notamos que sirvió de algo lo estudiado.
Es cierto que todo es mejorable, pero si no planteamos soluciones somos parte del problema. Aquí vinimos profesionales capaces de desarrollar cualquier actividad en cualquier empresa y/o universidad, pero somos los recién llegados, por ende debemos demostrar el doble y ser realmente buenos. No queda otra.
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El Master
martes 17 de marzo de 2009
El santuario de Madrid

Si hay una religión en España, esa es el fútbol. Los domingos los bares se llenan desde las 2:00 de la tarde, hora del almuerzo, para luego seguir con las cañas (cervecitas de rigor) y el correspondiente partido, pero también existen los fanáticos que llenan cada vez que pueden el Santiago Bernabéu, santuario del fútbol madrileño.
Conseguir una entrada al Santiago Bernabéu puede resultar toda una odisea. No importa lo mal que vaya el Real Madrid, los fanáticos quieren ir al estadio aunque sea una vez en la vida. Es como la visita a La Meca para los islámicos. La otra cosa es el costo, que supera fácilmente los 100 euros cuando es un juego contra cualquiera de los equipos conocidos. No les quiero ni contar la locura cuando viene la oncena de Barcelona.
Fui al Bernabéu un día de estos de partido de “poca relevancia”, fue uno de la copa del Rey que, por cierto, el Madrid perdió contra un equipo de menor división; es decir, una deshonra total. Yo haré una confesión que no puedo hacer en las calles: a mi me gusta más el barça que el Madrid.
Pero si no te gusta el fútbol, el Bernabeu tiene otra opción de diversión, un tour con el cual se puede conocer toda la historia del equipo, pasar por los vestuarios, sentarse en la banca donde posa su traserito el propio Casillas y unos cuantos más; pasar por el puesto de la realeza, sentirse importante en las sala de prensa y, en definitiva, ser parte de la afición madridista.
Lo que en principio fue el Nuevo Estadio de Chamartín, pasó a ser el Santiago Bernabéu. El recinto deportivo fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947 y lleva este nombre por el futbolista homónimo, quien propició su construcción. Fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947. En 2007 el estadio fue nombrado 5 estrellas, o estadio de élite, por la UEFA.
La entrada para el tour cuesta 15 euros para los adultos y 7 euros para los menores de 12 años. El Tour del Bernabéu puede realizarse todos los días del año (excepto 25 de diciembre y 1 de enero y los días posteriores a los partidos), de 10:30 a 18:30 horas, e incluso los días de partido, hasta cinco horas antes del inicio de los encuentros. Éstos y los días posteriores a los partidos, sólo se permite la visita a la Exposición de Trofeos y a la tienda Área Realmadrid.
El recorrido es muy simple de hacer, por lo cual no requiere de guías, aunque siempre hay vigilantes para evitar que gente curiosa como yo pase a lugares prohibidos o pisen la grama de la cancha.
Si te quedas con ganas de pasar un rato más en el estadio, existe un café en el cual se puede comer y tomar alguna copa y seguir viviendo como un verdadero fanático del Real Madrid.
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Vida en Madrid
miércoles 11 de marzo de 2009
Una ciudad muy humana

Hoy salí a trabajar y en medio de una revolución de pensamientos menos positivos de los que normalmente tengo, me subí en el metro para llegar hacia mi oficina. A lo largo del camino pensaba en mis funciones- que son muchas y pocas a la vez- así como también en todas las cosas que me parece que debo cambiar. Yo siempre con ganas de transformar el mundo.
Al llegar a Santo Domingo, la estación donde me corresponde bajar, seguía con mi tono de queja en la mente y vi a una chica invidente saliendo del metro; parecía que ella daba sus primeros pasos fuera de casa o que no conocía bien la ruta, pero fácilmente le tomó el ritmo a la situación y siguió adelante. Antes no había reparado en estos detalles porque aquí es muy natural que personas con algún tipo de discapacidad circulen sin mayores problemas por las calles, pero hoy hice un recuento mental de todo lo que he observado y que debiera de ponerse en práctica en todo el mundo.
Más allá del reproche que me hice por venir pensando en tono lastimero y del inmediato cambio de actitud que asumí con respecto a mi día, me percaté de todas las facilidades que existen en esta ciudad para que las personas con ciertas discapacidades puedan llevar una vida lo más normal posible. Los vagones del metro cuentan con espacios exclusivos para las sillas de ruedas, el metro tiene zonas de descanso para los adultos mayores, así como asientos preferenciales y ascensores para facilitar el desplazamiento.
Ir por las calles también es simple, por ejemplo, los semáforos hacen un pitido particular para que los invidentes puedan escuchar la señal de paso, los autobuses tienen un sistema para descender en las paradas y hacer el ingreso menos complicado a quienes no pueden caminar, y en la puerta trasera hay una grada extra para quienes se desplazan en sillas de ruedas.
Las calles están bastante niveladas y hay rampas en casi todas las esquinas, además, la mayoría de los baños públicos tienen divisiones especiales y existe hasta una línea de taxis especializada en transportar personas con alguna dificultad física.
Por esto y por muchas otras razones es que me atrevo a decir que hay bastante de humanidad en esta ciudad que, pese a ser antigua, ha adaptado sus sitios de interés para que estén al alcance de todos; ya sea por conocer o para venir a estudiar, Madrid es una ciudad abierta a todos. Claro que tiene mucho que mejorar, pero le lleva una gran ventaja a muchas ciudades que he conocido. Sin ningún tipo de miedo me atrevo a recomendarla a cualquiera.
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Vida en Madrid
lunes 9 de marzo de 2009
Museo del Prado, insuperable

Ya sé que he pasado mucho tiempo aquí en Madrid y no he hablado del Museo del Prado, sin embargo fue de los primeros lugares que visité al llegar. ¿Cómo no hacerlo, si es una de las pinacotecas más importantes del mundo?
La exhibición de obras conocidas, incluso por los menos interesados por la pintura, hacen que Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Boticelli y El Greco, por citar algunos, revivan en las salas del Prado, museo que no tiene obras de todas las escuelas y épocas, sino que resguarda una colección intensa, distinguida, y, tal vez, un poco caprichosa, puesto que fue formada por reyes aficionados al arte y por sus encargos a grandes pintores.
En principio el edificio fue el Gabinete de Historia Natural, el cual también sufrió las consecuencias de la llegada de las tropas francesas a España; el espacio fue utilizado en aquella época como área militar y quedó casi en ruinas, hasta que se inició la recuperación a partir de 1818.
Recorrer todo el Prado en un día es casi imposible, tanto por su tamaño como por la cantidad de gente que asiste. Las Meninas de Velázquez pueden robar la atención de muchos quienes quieren acercarse al máximo, así que hay que luchar un poco y hacerse paso.
Si se es un perfecto ignorante en cuanto al tema pictórico, basta sólo con ver a todo el mundo aglomerado en ciertas salas buscando las obras que se deben apreciar de forma obligada. Así que en la misma situación que Las Meninas estaban las majas, me refiero a La Maja Vestida y al espacio vacío de La Maja Desnuda, cuadro que habían enviado en préstamo a otro museo. En esta parte del recorrido hubo varias caras de desilusión.
El Caballero de la Mano en el Pecho de El Greco es otro que acapara la atención de los espectadores, así como La Santísima Trinidad, del mismo pintor. También las Tres Gracias de Rubens, obra sobre la cual existe un monumento muy conocido en mi país.
Leyendo la historia del museo me encontré con varias curiosidades, entre ellas, que en sus inicios no abría los días de lluvia para evitar deterioro en las obras y sólo permitía el acceso al público tres veces a la semana. Ahora abre de martes a domingo, entre las 9:00 y las 20:00 horas, y permanece cerrado en año nuevo, Viernes Santo, Primero de Mayo y Navidad. Como dato para los estudiantes que anden cortos de presupuesto, les digo que a partir de las 18:00 horas la entrada es gratuita, siempre que se visite la colección permanente.
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Vida en Madrid
jueves 5 de marzo de 2009
Por fin tengo NIE
Después de casi tres meses de haber entregado todos los papeles y hacer la solicitud del NIE tengo el documento en mis manos. El lugar donde se recoge la tarjeta es en la oficina de la policía que queda en la calle General Pardiñas 90, muy cerca del metro Diego de León.
Al llegar a esta oficina me sentí por un rato en Venezuela, esta sede en nada se diferencia a cualquiera de la Plaza Caracas, abarrotada de gente pidiendo información y funcionarios silenciosos que no suben la cabeza ni para decir buenos días. ¿Será parte de la herencia que nos dejó la conquista?
Pero no es sólo el lenguaje corporal de los funcionarios lo que me recuerda a las oficinas públicas venezolanas, también la serie de carteles prohibitivos que hay en cada una de las paredes. Al entrar lo primero que vi fue un impreso que decía “se ruega silencio”, seguido de otro que rezaba “ no se atenderá sin previa cita” y un poco más a la derecha otro en el que se leía “prohibido usar móviles”. Con todo este entorno, ambientado además con las fotos de los buscados por la ETA e interminables filas de personas dudosas y desinformadas esperando documentos, comienzo a entender la mala cara de todos quienes trabajan en este lugar. Yo también iría mal arreglada, despeinada y descuidada a un trabajo semejante.
Por otro lado, es mi deber informarles que hay ciertos trámites en esta oficina que no requieren de cita, por ejemplo el de buscar la tarjeta de identificación, por lo cual no deben hacer mucho caso a los carteles que están en las paredes.
Les recomiendo tratar de no pedir información en estos sitios, ya sé que parece un poco tonto, si no es allí dónde más, pero es que así como no levantan la cara ni para darte los buenos días, tampoco aportan ningún dato extra. Nadie da información, según comentan existen líneas telefónicas y páginas webs para tales fines. Es cierto que esto puede ser una ventaja, pero si tienes dudas y el funcionario del teléfono se equivoca, se corre el riesgo de perder más tiempo del que regularmente se pierde en estos trámites.
Luego de algún tiempo de espera me dieron mi tarjeta, el preciado NIE es un carné con mi foto y el mismo número que me habían asignado casi tres meses antes, deduzco entonces que todo este tiempo se lo llevó la impresión y la verificación de los cuatro papeles que entregué. Debe ser un sistema de seguridad muy sofisticado!!!.
Como les digo siempre, hagan todo con tiempo y no olviden preguntar muchas veces, aquí hay versiones distintas para todo, al final, tarde o temprano tendrán sus documentos.
Al llegar a esta oficina me sentí por un rato en Venezuela, esta sede en nada se diferencia a cualquiera de la Plaza Caracas, abarrotada de gente pidiendo información y funcionarios silenciosos que no suben la cabeza ni para decir buenos días. ¿Será parte de la herencia que nos dejó la conquista?
Pero no es sólo el lenguaje corporal de los funcionarios lo que me recuerda a las oficinas públicas venezolanas, también la serie de carteles prohibitivos que hay en cada una de las paredes. Al entrar lo primero que vi fue un impreso que decía “se ruega silencio”, seguido de otro que rezaba “ no se atenderá sin previa cita” y un poco más a la derecha otro en el que se leía “prohibido usar móviles”. Con todo este entorno, ambientado además con las fotos de los buscados por la ETA e interminables filas de personas dudosas y desinformadas esperando documentos, comienzo a entender la mala cara de todos quienes trabajan en este lugar. Yo también iría mal arreglada, despeinada y descuidada a un trabajo semejante.
Por otro lado, es mi deber informarles que hay ciertos trámites en esta oficina que no requieren de cita, por ejemplo el de buscar la tarjeta de identificación, por lo cual no deben hacer mucho caso a los carteles que están en las paredes.
Les recomiendo tratar de no pedir información en estos sitios, ya sé que parece un poco tonto, si no es allí dónde más, pero es que así como no levantan la cara ni para darte los buenos días, tampoco aportan ningún dato extra. Nadie da información, según comentan existen líneas telefónicas y páginas webs para tales fines. Es cierto que esto puede ser una ventaja, pero si tienes dudas y el funcionario del teléfono se equivoca, se corre el riesgo de perder más tiempo del que regularmente se pierde en estos trámites.
Luego de algún tiempo de espera me dieron mi tarjeta, el preciado NIE es un carné con mi foto y el mismo número que me habían asignado casi tres meses antes, deduzco entonces que todo este tiempo se lo llevó la impresión y la verificación de los cuatro papeles que entregué. Debe ser un sistema de seguridad muy sofisticado!!!.
Como les digo siempre, hagan todo con tiempo y no olviden preguntar muchas veces, aquí hay versiones distintas para todo, al final, tarde o temprano tendrán sus documentos.
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Trámites para estudiar en España
lunes 2 de marzo de 2009
Toledo, la ciudad de las tres culturas

Muy cerca de Madrid se encuentra Toledo, un sitio histórico de interés turístico para España a orillas del río Tajo. Sin planearlo caí en Toledo un domingo durante el cual me disponía a practicar snowboard y la gran afluencia de personas hizo que cerraran temprano la ruta. Como no quería ir a casa, tomé el tren y estuve en la ciudad española que refleja en toda su infraestructura la permanencia de cristianos, árabes y judíos. Toledo es conocida también como "La ciudad Imperial", por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I de España en los reinos hispánicos.
El laberinto de calles que conforma el casco histórico de Toledo está únicamente limitado por murallas en las que se fueron abriendo grandes puertas, así como Sinagogas, mezquitas e iglesias que se apoderan de las estrechas y empedradas calles toledanas, caracterizadas por la mezcla de estilos artísticos.
Cuando vayas a Toledo prepárate para caminar en subida y bajada, no en vano se dice que la palabra Toledo es una deformación de Toletum, que significa para los antiguos romanos significaba “levantado en alto”, tal cual como se aprecia desde lejos este empinado asentamiento.
La casa museo del pintor El Greco (s. XVI-XVII) es uno de los lugares más visitados de la ciudad, allí se exponen algunas de las mejores obras de este pintor que dio fama mundial Toledo. Lamentablemente no tuve la oportunidad de entrar, pues estaba en remodelación justo el día que fui. Prometo volver.
Los vestigios de la comunidad hebrea se pueden ver en las sinagogas de Santa María la Blanca o la del Tránsito; mientras la cultura católica destaca con la Catedral, considerada una de las cumbres del arte gótico. Le siguen El puente de San Martín y el Monasterio de San Juan de los Reyes.
La mezquita del Cristo de la Luz es tal vez uno de los sitios que atestigua mejor la dominación de las distintas culturas, fue construida bajo dominación árabe bajo el nombre Bab al-Mardum, cuentan que ocupa el mismo sitio que una antigua iglesia visigoda, pero además, allí se ofició la primera misa después de la reconquista a la que asistió Alfonso VI. Así de mezclada es la historia toledana, digna de estudio profundo.
Otra de las curiosidades gastronómicas de Toledo es la gran cantidad de lugares donde se hace mazapán (pasta de almendras molidas y azúcar). No faltan los vinos de La Mancha y Méntrida, así como tampoco el queso manchego. Si vas a Toledo debes probarlos.
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