Una compañera de Colombia se enfermó y fue a pedir una consulta al centro de salud más cercano al lugar donde ella está empadronada, en el lugar le dijeron que como estudiante extranjera debía tener un seguro privado para este tipo de situaciones, por lo cual debía llamar a su aseguradora y que esta empresa le indicaría dónde acudir. Esta situación es absolutamente irregular, pues la constitución española asegura la asistencia sanitaria para inmigrantes (independientemente de su situación legal en el país) en caso de urgencias y hasta el alivio de la enfermedad.
Por otro lado, como estudiantes con permiso para residir el tiempo que nuestro visado lo indique, tenemos el derecho a obtener la tarjeta sanitaria a los fines de poder contar con la asistencia en caso de enfermedad y con la asignación de un médico de cabecera.
Los pasos a seguir para obtener la tarjeta sanitaria son muy sencillos. Lo primero es darse de alta en la seguridad social, para esto, se llama al 010 (esta llamada es gratuita) y se consulta con el funcionario cuál es la oficina de administración de la seguridad social más cercana a tu casa.
Debes acudir a la oficina indicada con tu pasaporte o NIE y el certificado del padrón municipal. Este procedimiento es muy rápido, pero las oficinas públicas trabajan únicamente en horario de 8:30 a.m. a 2:00 p.m.
Una vez que tienes el número de seguridad social, acudes al centro de salud más cercano a tu casa y solicitas la tarjeta sanitaria. En el centro de salud sólo llenas una planilla y luego los funcionarios se encargan de enviarte la tarjeta por correo.
Es importante que sepas que ninguno de estos trámites tienen costo y que es tu derecho recibir asistencia si lo requieres, incluso teniendo el seguro privado que exige el consulado español para poder darte la visa de estudiante.
viernes 27 de febrero de 2009
martes 24 de febrero de 2009
Después del invierno, sabor a primavera

Después de vivir intensas nevadas en Madrid, sentir 15 o 17 grados en un día es casi como estar en el paraíso. El invierno ya va pasando y se ven en las calles nuevamente las terrazas abiertas, lo cual es muy alentador, aunque el invierno aquí es llevadero gracias a lo luminosa que es la ciudad y a lo despejado del cielo.
El invierno tiene su lado positivo, la nieve es buena cuando se es arriesgado y te puedes dar una vuelta por las montañas para intentar esquiar, hacer snowboard o sencillamente jugar como un niñito lanzándote de un trineo.
Como no quise perderme la oportunidad, me fui a Cotos y Navacerrada, un paso de montaña de más de mil 800 metros de altitud situado en la Sierra de Guadarrama, que separa las provincias de Segovia y de Madrid. Para llegar se toma un tren de cercanías en cualquiera de las estaciones de metro que tengan correspondencias con este sistema (ya les expliqué antes que el metro de Madrid está conectado con todo) y luego de recorrer al menos 30 minutos en un tren muy moderno, se pasa otro más viejito el cual sube la montaña y llega hasta la estación de esquí.
Fui varias veces, pero sólo un día cayó una nevada, los árboles se pusieron blancos en muy poco tiempo y unos chicos no perdieron la oportunidad de hacer su muñeco de nieve, con el cual me hice una foto.
En otra ocasión alquilé una tabla de snowboard y le pedí a un chico que estaba practicando que me diera una clase -gratuita, claro está- de cómo levantarme y salir cuesta abajo con la tabla. Convencerlo me costó varias sonrisitas, pero a los 5 minutos ya estaba llevando golpes en la espalda y el trasero y divirtiéndome un montón. No es complicado, pero los dolores en la espalda duran unos cuantos días.
Lo más recomendable a la hora de ir es llevar comida y algo de bebida, pesa un poco, pero los precios arriba son tan altos como la montaña, aunque siempre provoca un chocolate caliente mientras se espera el tren para regresar.
También les cuento que deben levantarse temprano si quieren ir, una vez me quedé en la estación de Chamartín con ganas de subir, habían cerrado la circulación del tren por exceso de personas a las 9:00 a.m.
Y ustedes se preguntarán si pasé mucho frío. Pues sí, lo que pasa es que una vez que tienes media hora en la nieve ya todo el cuerpo se te duerme y empiezas a andar por inercia. En el regreso, cuando te montas en el tren viejito con calefacción bajo los asientos es que te empiezas a descongelar y te das cuenta del frío que has pasado.
Subir a Cotos fue una experiencia que pude vivir sólo tres veces, después me negué a salir a pasar frío, yo soy más del tipo tropical que está disfrutando la subida de la temperatura. La nieve quedó atrás y, aunque Madrid afortunadamente no huele a flores, ya se siente el sabor a primavera.
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Vida en Madrid
viernes 20 de febrero de 2009
Conatos de xenofobia
Como les conté hace unos días, estoy haciendo prácticas en una empresa que maneja importantes campañas de mercadeo directo, me reservaré el nombre de la misma y también de nuestro máximo cliente, pues el tema que me corresponde hoy tiene que ver con algunos sucesos no tan agradables que todos quienes decidimos venir aquí temporal o permanentemente vamos a vivir.
Dado que este blog no es para hacer propaganda antixenófobas, sino para contarles mis experiencias aquí, me dedicaré a relatar y a opinar de la forma más objetiva posible, sin ningún interés por desalentarlos a venir, al contrario, quiero que sepan que la vida aquí es buena, muy buena, que la escuela en la que estoy nos respeta como profesionales y como personas, lo mismo pasa con las compañías que deciden llevarnos como becarios o practicantes.
Por la introducción sabrán que ya viví mi primera escena en contra de los inmigrantes. Nuestro cliente, una empresa transnacional, hizo un casting a chicas muy hermosas para hacer una nueva promoción, las escogidas llevan casi un año trabajando con otras marcas de la misma compañía y, por esta experiencia, además de su talento para las ventas directas y las promociones, forman el equipo de trabajo de una campaña innovadora con la cual se quiere regalar ilusión a los madrileños.
En un día normal de inspección, los especialistas en marketing y comunicación de dicha empresa salieron a ver cómo lo estaban haciendo las chicas y, para sorpresa de de la agencia, fue retirada de la promoción una de las mejores vendedoras, una chica extranjera, con permiso de trabajo, alta en las seguridad social, en fin, todo lo que se requiere, pero no es de habla hispana y su acento distinto es notable. Esta fue la razón por la cual no se le permitió trabajar más en esta promoción, pese a que ella había pasado un casting que duró al menos 45 minutos.
A la par de que esto ocurría, el dueño de un comercio al cual debíamos enviar otra promotora nos pedía constancia del alta en la seguridad social de la chica que debía asistir, no sin antes advertirnos que no quería sudamericanas en su negocio. Para este cliente escogimos a una española y, claro está, pedimos a los abogados sus papeles, pues en la agencia todas las chicas tienen su permiso para trabajar.
Como becaria extranjera me resulta bastante complicado atender una llamada de un vendedor en la que se me diga que no quiere extranjeras, peor aún, que no quiere sudamericanas.
Les cuento esto porque, aunque no puedo evitar que me duela, también sé que la mayoría de la gente no es así. Llevo cuatro meses viviendo España y es la primera vez que tengo una experiencia similar. El ciudadano común es amable, respetuoso, pero existe una minoría que se manifiesta en contra de los foráneos que venimos ya sea a estudiar o a vivir.
Mi reflexión sobre lo que he tenido que vivir es que sencillamente debemos tratar de ser los mejores en el trabajo, ser correctos en nuestra manera de actuar, no porque un país y sus normas lo exigen, sino por convicción.
El objetivo que me tracé fue aprender, éste debe ser el de ustedes. Aprender más allá de lo que una escuela de negocios y un master pueden enseñar, debemos llevarnos la cultura, entender todo lo que heredamos de los españoles que una vez nos "conquistaron" e hicieron vida en nuestros países, de su arte y de todas aquellas cosas que nos motivaron a venir aquí; conocer el mundo, recorrerlo y aprovechar lo que brinda el viejo continente. En lo que mi respecta me dedicaré a eso el tiempo que esté de este lado del océano, vine a vivir y a dejar vivir.
Dado que este blog no es para hacer propaganda antixenófobas, sino para contarles mis experiencias aquí, me dedicaré a relatar y a opinar de la forma más objetiva posible, sin ningún interés por desalentarlos a venir, al contrario, quiero que sepan que la vida aquí es buena, muy buena, que la escuela en la que estoy nos respeta como profesionales y como personas, lo mismo pasa con las compañías que deciden llevarnos como becarios o practicantes.
Por la introducción sabrán que ya viví mi primera escena en contra de los inmigrantes. Nuestro cliente, una empresa transnacional, hizo un casting a chicas muy hermosas para hacer una nueva promoción, las escogidas llevan casi un año trabajando con otras marcas de la misma compañía y, por esta experiencia, además de su talento para las ventas directas y las promociones, forman el equipo de trabajo de una campaña innovadora con la cual se quiere regalar ilusión a los madrileños.
En un día normal de inspección, los especialistas en marketing y comunicación de dicha empresa salieron a ver cómo lo estaban haciendo las chicas y, para sorpresa de de la agencia, fue retirada de la promoción una de las mejores vendedoras, una chica extranjera, con permiso de trabajo, alta en las seguridad social, en fin, todo lo que se requiere, pero no es de habla hispana y su acento distinto es notable. Esta fue la razón por la cual no se le permitió trabajar más en esta promoción, pese a que ella había pasado un casting que duró al menos 45 minutos.
A la par de que esto ocurría, el dueño de un comercio al cual debíamos enviar otra promotora nos pedía constancia del alta en la seguridad social de la chica que debía asistir, no sin antes advertirnos que no quería sudamericanas en su negocio. Para este cliente escogimos a una española y, claro está, pedimos a los abogados sus papeles, pues en la agencia todas las chicas tienen su permiso para trabajar.
Como becaria extranjera me resulta bastante complicado atender una llamada de un vendedor en la que se me diga que no quiere extranjeras, peor aún, que no quiere sudamericanas.
Les cuento esto porque, aunque no puedo evitar que me duela, también sé que la mayoría de la gente no es así. Llevo cuatro meses viviendo España y es la primera vez que tengo una experiencia similar. El ciudadano común es amable, respetuoso, pero existe una minoría que se manifiesta en contra de los foráneos que venimos ya sea a estudiar o a vivir.
Mi reflexión sobre lo que he tenido que vivir es que sencillamente debemos tratar de ser los mejores en el trabajo, ser correctos en nuestra manera de actuar, no porque un país y sus normas lo exigen, sino por convicción.
El objetivo que me tracé fue aprender, éste debe ser el de ustedes. Aprender más allá de lo que una escuela de negocios y un master pueden enseñar, debemos llevarnos la cultura, entender todo lo que heredamos de los españoles que una vez nos "conquistaron" e hicieron vida en nuestros países, de su arte y de todas aquellas cosas que nos motivaron a venir aquí; conocer el mundo, recorrerlo y aprovechar lo que brinda el viejo continente. En lo que mi respecta me dedicaré a eso el tiempo que esté de este lado del océano, vine a vivir y a dejar vivir.
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Prácticas y empleo
martes 17 de febrero de 2009
Las rebajas y la crisis

Desde que llegó el año nuevo han retumbado en mis oídos dos palabras: crisis y rebajas. Los madrileños viven quejándose de que la crisis tiene mal al país, de que España se va al foso, pero tan retumbante en los oídos es la palabra crisis, como el ruido en todas las tiendas de Gran Vía y distintos centros comerciales de la ciudad, repletos de compradores y compradoras compulsivas.
Ni que decir de los restaurantes y bares, llenos a reventar desde las 10 de la mañana, aquí cualquier hora es buena para una caña y un cigarrito, o un café y un cigarrito. Sólo en la calle donde está mi oficina hay seis restaurantes, además de la discoteca del momento y jamás los he visto vacíos.
Madrid, siempre adelante en muchas cosas, dio el pistoletazo para la carrera de las rebajas el 2 de enero, lo cual dio ventaja a quienes aún no habían resuelto lo del regalo de Reyes. La ropa es la reina de las rebajas, la gente hace filas enormes a la espera de que abran su tienda favorita para llevarse lo mejor de la temporada.
Lo crean o no, la apertura de la tienda puede ser hasta una acto violento, pues todos saltan como leones sobre la presa cuando las puertas se abren, es como si se les diera paso al paraíso y todos quisieran ocupar el sitial de honor. Toda una olimpiada de la compra.
Se dice que cada español ha gastado una media de 110 euros durante las rebajas de 2009, que ya están por terminar. Las rebajas no son cualquier cosa, de hecho representan la época en la que muchos comerciantes recuperan sus inversiones, en especial los que venden textiles, pues 69% de la población prefiere comprar este rubro en época de ofertas; le siguen los complementos (18%), nuevas tecnologías (6%) y los artículos relacionados con el ocio y tiempo libre (5%), esto lo dice la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI).
Por mi parte, he conseguido carteras por apenas 6 euros, vestidos por 10, camisas por 3 euros, pantalones por 9 euros y no les sigo contando porque creo que me salgo de la media de gastos de un español común.
Pero no se depriman si no les da tiempo de conseguir nada que les guste hasta el 31 de marzo, la buena noticia es que en junio hay nuevas rebajas. De la misma forma que en las rebajas de enero, los comerciantes madrileños tienen un mínimo de una semana y un máximo de dos meses entre junio y septiembre para darle duro a los precios, así que a olvidarse de la crisis y a competir por la mejor blusa.
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Vida en Madrid
viernes 13 de febrero de 2009
¿Por qué empadronarnos?
Aunque parezca que debemos hacer demasiadas cosas al llegar a este país- yo creo que es cierto- hay razones de valor para cumplir con cada uno de estos pasos, uno de ellos es el padrón municipal.
Hago un aparte en este tema, pese a que ya le mencioné como algo sencillo en los pasos para solicitar el NIE, porque he escuchado quejas de algunos compañeros a quienes los dueños de los pisos no les firman autorización para registrarse como habitante del apartamento.
El padrón es un registro que todas las personas residentes en España tienen que realizar a los fines de aportar información a las autoridades sobre quiénes y cuántos viven en cada municipio, así como su ocupación, entre otros datos que sirven a la comunidad para sacar conclusiones sobre la calidad de vida y las necesidades de cada sector. Es un derecho que tienes, seas español o extranjero, legalizado o no en el país.
Para los estudiantes es de suma importancia porque es uno de los documentos necesarios a la hora obtener el NIE, así como el número de seguridad social y la tarjeta sanitaria, con ésta última podemos ser asistidos gratuitamente en cualquier hospital público, aunque tengamos seguro privado.
En Madrid, como hay muchos estudiantes extranjeros, debemos hacer cita para casi todo, así que lo primero es llamar al número 010 y solicitarla. Los funcionarios que atienden en esta línea telefónica te pedirán la dirección actual donde vives y preguntarán si eres el titular del contrato de arrendamiento o no.
Si eres tú quien hace el contrato, debes presentar este documento el día de la cita, en caso contrario, deberás ir a buscar con anterioridad la planilla de solicitud de alta donde te indiquen-será el centro más cercano a tu casa- para que la firme quien haya realizado el contrato de alquiler, pues es esa persona quien autoriza el trámite y certifica que vives allí.
En caso de que esta persona se niegue, puedes presentar recibos de luz, agua, gas u otro documento en que se refleje tu nombre y la dirección, esto también funciona como justificado de domicilio. El padrón puede hacerse con cualquier documento oficial que te identifique. Yo lo hice con mi pasaporte.
El trámite es rápido, esperé una semana desde que pedí la cita y dentro de la oficina tardé unos 20 minutos, así que no te llevará mucho tiempo.
Como somos estudiantes y es muy frecuente que nos mudemos, mi recomendación es mantener los datos del padrón actualizados en la oficina correspondiente, para así gozar de los beneficios que ofrece cada municipio y del país en general.
Hago un aparte en este tema, pese a que ya le mencioné como algo sencillo en los pasos para solicitar el NIE, porque he escuchado quejas de algunos compañeros a quienes los dueños de los pisos no les firman autorización para registrarse como habitante del apartamento.
El padrón es un registro que todas las personas residentes en España tienen que realizar a los fines de aportar información a las autoridades sobre quiénes y cuántos viven en cada municipio, así como su ocupación, entre otros datos que sirven a la comunidad para sacar conclusiones sobre la calidad de vida y las necesidades de cada sector. Es un derecho que tienes, seas español o extranjero, legalizado o no en el país.
Para los estudiantes es de suma importancia porque es uno de los documentos necesarios a la hora obtener el NIE, así como el número de seguridad social y la tarjeta sanitaria, con ésta última podemos ser asistidos gratuitamente en cualquier hospital público, aunque tengamos seguro privado.
En Madrid, como hay muchos estudiantes extranjeros, debemos hacer cita para casi todo, así que lo primero es llamar al número 010 y solicitarla. Los funcionarios que atienden en esta línea telefónica te pedirán la dirección actual donde vives y preguntarán si eres el titular del contrato de arrendamiento o no.
Si eres tú quien hace el contrato, debes presentar este documento el día de la cita, en caso contrario, deberás ir a buscar con anterioridad la planilla de solicitud de alta donde te indiquen-será el centro más cercano a tu casa- para que la firme quien haya realizado el contrato de alquiler, pues es esa persona quien autoriza el trámite y certifica que vives allí.
En caso de que esta persona se niegue, puedes presentar recibos de luz, agua, gas u otro documento en que se refleje tu nombre y la dirección, esto también funciona como justificado de domicilio. El padrón puede hacerse con cualquier documento oficial que te identifique. Yo lo hice con mi pasaporte.
El trámite es rápido, esperé una semana desde que pedí la cita y dentro de la oficina tardé unos 20 minutos, así que no te llevará mucho tiempo.
Como somos estudiantes y es muy frecuente que nos mudemos, mi recomendación es mantener los datos del padrón actualizados en la oficina correspondiente, para así gozar de los beneficios que ofrece cada municipio y del país en general.
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Trámites para estudiar en España
lunes 9 de febrero de 2009
Un domingo de buen retiro

Siempre me han gustado los deportes al aire libre, pero debo admitir que este invierno me ha pegado duro. Practicaba kitesurf, yoga en la playa y muchas veces iba a nadar, así que como comprenderán me parece que a Madrid le falta su mar. Como no lo tiene he decidido apostar por sus parques, si y solo si el clima me lo permite. Hasta ahora no ha sido muy benévolo.
Aunque no sabía patinar, me compré unos patines lineales y decidí que ésta era la mejor forma de hacer algo un poco extremo, como a mi me gusta y con menos trabas por el clima, además es un deporte que no me cuesta dinero, salvo la inversión que hice en los patines, que fue sólo decir gracias, pues me los regalaron. Soy una mujer con suerte.
El hecho es que he acudido al parque del Buen Retiro o El Retiro, como se le conoce, para tratar de mantenerme activa y de seguir teniendo ese contacto con el exterior que tanto me gusta, pero más allá de lograr el anhelado descanso, me alegra encontrarme allí con el madrileño cuyo domingo es intocable, pues es el día de compartir con sus familiares; también con jóvenes que expresan su arte callejero, turistas y otros como yo, negados a quedarse todos los domingos en casa, aunque el frío muchas veces nos quite las ganas de salir.
Pero más que un parque, como mucho de los sitios de Madrid, este lugar es parte de la historia de la monarquía y fue construido no como un regalo a los habitantes de la ciudad, sino para descanso del Rey Felipe IV. A la construcción inicial se le llamó Palacio del Buen Retiro.
Me salto un poco de historia, pero les cuento que si hoy en día no ven ningún palacio por allí, es porque éste fue destruido durante la invasión francesa, lo mismo que gran parte de los jardines, los cuales fueron usados como fortificaciones por el ejército de Napoleón.
Fernando VII (1814–1833) inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al pueblo. Ya para 1868 los jardines pasaron a manos de la municipalidad y fue cuando se abrió este espacio a todos los ciudadanos. Me pregunto cuántos sabrán que pisan zona invadida o que sirvió de fortificación cuando acuden un domingo a correr.
Las veces que he ido a El Retiro suelo ver el ocaso. El silencio que trae la noche con seguridad es interrumpido por el sonido incesante de unos tambores que, como pisadas de tropas, parecen avisar la llegada de un ejercito enemigo. Pero no, son jóvenes de distintos países que quieren hacerse oír sin hablar, simplemente golpeando los cueros, teniendo como testigo nada más y nada menos que a rey Alfonso XII de España en su monumento.
Como todos los demás que ya nos hemos dado varias caídas intentando patinar, me acerco a bailar un poco y me hago parte de esta orquesta étnica improvisada, unida por un instrumento que desconoce fronteras.
Mientras tanto, espero progresar en esto del patinaje y seguir teniendo excelentes domingos en medio de auténticas obras de arte como el Palacio de Cristal, la Plaza de Estatuas, el estanque y La Puerta de España, entre otros. El objetivo del Rey Felipe IV está logrado, antes descansó él, ahora todos quienes buscamos un buen retiro.
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Vida en Madrid
miércoles 4 de febrero de 2009
Ahora sabatina
Como saben me cambié de horario en el master y ahora lo curso los fines de semana, así que no quería llegar al siguiente sábado sin comentarles qué tal me fue.
Mi impresión antes de comenzar era que la carga horaria resultaba muy fuerte. Son 6 horas los viernes a partir de las 4:30 de la tarde y los sábados desde las 9:30 a.m. Ya sé lo que están pensando: no está nada fácil salir a tomarse algo un viernes y llegar con cara de destrucción a clases el día siguiente, pero bueno, lo hago por la práctica. Por ahora no voy los viernes a clases porque llevo adelantado el módulo de marketing y mis nuevos compañeros han visto unas pocas clases de esta materia.
Como era mi primer sábado no quería presentarme con mala cara, así que como buena niña a las 12:00 de la medianoche ya estaba en la camita. A las 9:30 llegué a clases, en el salón habían varios chicos de mi país, cinco tal vez; muchos de México, otros de Colombia, una dominicana que fue miss y siempre camina como en una pasarela (es una chica muy amable) y un español obsesionado con la ortografía y el perfecto uso del idioma. Seguro se me olvida algún otro de nacionalidad distinta, pero a lo que quiero llegar es que es un grupo bien variopinto, muy accesible y maduro.
La profesora del módulo de publicidad también resultó ser muy simpática, aunque autócrata en cuanto a su forma de asignar grupos, así que me toca trabajar donde a ella le pareció mejor, sus razones tendrá. Como era mi primer día y era el conejillo de indias, mis compañeros-llenos de miedo escénico o flojera, tal vez ambos- me eligieron por unanimidad para exponer una práctica que acabábamos de hacer. Como toda nueva que paga su novatada, acepté. Al final no era nada que no hubiese hecho antes.
En esto se nos pasaron las primeras tres horas y fuimos al descanso. Los otras tres horas también pasaron muy rápido, así que me quité el mito de que sería súper pesado una clase el sábado, claro que esto depende de que todos los profesores sean tan metódicos como la que tengo ahora. Ella no pierde tiempo en nada, permite discutir lo estrictamente necesario y rebate con buenos argumentos para seguir adelante. Así debería ser siempre. Deseo que esta metodología se mantenga hasta finalizar.
Si dudan de inscribirse en este horario desechen el terror a las muchas horas continuas en un salón, lo poco que he visto me ha sorprendido gratamente. Este ritmo de trabajo de lunes a viernes y estudios en las noches y fines de semana se parece un poco más a mi estilo de vida anterior, así que se me hace más fácil la adaptación a este país.
Mi impresión antes de comenzar era que la carga horaria resultaba muy fuerte. Son 6 horas los viernes a partir de las 4:30 de la tarde y los sábados desde las 9:30 a.m. Ya sé lo que están pensando: no está nada fácil salir a tomarse algo un viernes y llegar con cara de destrucción a clases el día siguiente, pero bueno, lo hago por la práctica. Por ahora no voy los viernes a clases porque llevo adelantado el módulo de marketing y mis nuevos compañeros han visto unas pocas clases de esta materia.
Como era mi primer sábado no quería presentarme con mala cara, así que como buena niña a las 12:00 de la medianoche ya estaba en la camita. A las 9:30 llegué a clases, en el salón habían varios chicos de mi país, cinco tal vez; muchos de México, otros de Colombia, una dominicana que fue miss y siempre camina como en una pasarela (es una chica muy amable) y un español obsesionado con la ortografía y el perfecto uso del idioma. Seguro se me olvida algún otro de nacionalidad distinta, pero a lo que quiero llegar es que es un grupo bien variopinto, muy accesible y maduro.
La profesora del módulo de publicidad también resultó ser muy simpática, aunque autócrata en cuanto a su forma de asignar grupos, así que me toca trabajar donde a ella le pareció mejor, sus razones tendrá. Como era mi primer día y era el conejillo de indias, mis compañeros-llenos de miedo escénico o flojera, tal vez ambos- me eligieron por unanimidad para exponer una práctica que acabábamos de hacer. Como toda nueva que paga su novatada, acepté. Al final no era nada que no hubiese hecho antes.
En esto se nos pasaron las primeras tres horas y fuimos al descanso. Los otras tres horas también pasaron muy rápido, así que me quité el mito de que sería súper pesado una clase el sábado, claro que esto depende de que todos los profesores sean tan metódicos como la que tengo ahora. Ella no pierde tiempo en nada, permite discutir lo estrictamente necesario y rebate con buenos argumentos para seguir adelante. Así debería ser siempre. Deseo que esta metodología se mantenga hasta finalizar.
Si dudan de inscribirse en este horario desechen el terror a las muchas horas continuas en un salón, lo poco que he visto me ha sorprendido gratamente. Este ritmo de trabajo de lunes a viernes y estudios en las noches y fines de semana se parece un poco más a mi estilo de vida anterior, así que se me hace más fácil la adaptación a este país.
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El Master
lunes 2 de febrero de 2009
Gracias al Coliseo y a El Vaticano...

Cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte, fueron abandonados al nacer a orillas del río Tíber. Una loba de nombre Luperca se encargó de criar a los niños, quienes al crecer se pelearon. Rómulo mató a Remo y fundó Roma.
Hace un par de meses o un poco más estuve en esta ciudad italiana, cuyo caótico inicio explica muy bien lo que es hoy en día. Se dice que es una de las ciudades que toda persona debe conocer. Yo estoy de acuerdo. También les aseguro que no quiero volver.
Que me perdonen mis amigos italianos, pues yo había conocido en mi país unos muy simpáticos, humanitarios y buena gente, pero creo que esas cualidades se esfumaron con Remo.
Desde Madrid hasta Roma hay apenas dos horas de vuelo, lo cual lo hace un viaje cómodo y agradable. En el aeropuerto se debe tomar un tren para poder llegar. No se dejen de engañar, nada que ver con los trenes españoles. Aquellos vagones estaban sucios, tanto que no se determinaba bien de qué color eran. Por dentro la cosa estaba mejor, así que decidí pensar que era apenas un descuido y que luego en la ciudad sería todo lindo. Me equivoqué.
Me tocó subir al metro, estaba más sucio que el tren y lleno de graffitis, un nido de vándalos. Viajaba y pensaba en cuándo iba a ver la hermosa ciudad de las fotografías, el magnífico Coliseo, el Foro Romano, esas cosas por las que Roma es famosa.
A la mañana siguiente me levanté lista para dejar las suelas de los zapatos en las calles, me dirigí hacia la basílica de San Pedro, la principal sede de El Vaticano, la segunda basílica más grande del mundo, la misma donde el Papa oficia sus misas. Un lugar fenomenal, en especial para mí, que en las iglesias solo admiro la arquitectura, las esculturas y las pinturas, pues mi templo de adoración es la vida misma.
El segundo día fue el grandioso, el de la visita al Coliseo, ese espacio donde los gladiadores se peleaban a muerte. Es muy fácil imaginar desde sus gradas toda la euforia que se vivía. Lástima que los romanos de hoy pasen en sus carros por donde caminaron los romanos antiguos y les de lo mismo. Por como está la ciudad, imagino que están hartos de despertar y encontrarse frente semejante obra.
Salí hambrienta del paseo por el Coliseo y me fui a comer a uno de los restaurantes que estaban cerca. Como era de esperarse, todos tienen pasta, pizza y de postre helados. En realidad se come muy bien, aunque también muy caro, lo cual no sería un problema si quienes te atienden no te gritaran o te vieran con cara de: ¿ya te decidiste? Apúrate que tengo cosas más importantes que hacer. Esta cara se repitió en la mayoría de los sitios donde comí, parece que a los romanos no les gusta mucho ser camareros.
Al Foro Romano le dediqué el tercer día. El Foro era el equivalente al centro de la ciudad en la Roma imperial, allí estaban los centros de administración de justicia, los lugares religiosos y se desarrollaba el comercio de todo tipo, hasta el de las prostitutas.
El Vaticano fue el lugar que dejé para cerrar con broche de oro. ¡Qué casita la del Papa! Jardines inmensos, salas con obras de arte que parecen no terminar, comercio de souvenirs en cada pasillo y, una vez más, personas poco amigables que van “arreando” a los visitantes por las escaleras siempre repletas de quienes acuden deseosos de conocer la Capilla Sixtina, una de las obras más perfectas de Miguel Ángel y que está dentro de los museos de El Vaticano.
La Roma imperial, su historia y sus lugares, me fascinaron, pero creo que nadie iría a la Roma de hoy si esto dependiera de sus habitantes. ¡Menos mal que tienen el Coliseo y El Vaticano!
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Vida en Europa
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