martes 16 de junio de 2009

Visita al pantano





Me invitaron a remar en un pantano de Madrid. La idea me pareció un poco asquerosa, pues mi memoria inmediatamente me remontó a shrek saliendo de un "rico baño" para ir a al encuentro de su amada Fiona.Imaginaba un lodazal, frío y muy marrón.

Emprendimos viaje y a unos 80 kilómetros de Madrid comenzamos a ver un embalse grande, sumergido entre montañas y una linda población con calles recién asfaltadas y chalets de piedra y madera. Al fondo, La Sierra madrileña, verde con un sombrerito blanco, rastro de lo que fue el frío invierno.

Mientras observaba el agua cristalina, me preguntaba inocentemente porqué me llevaban a un pantano cuando podía navegar por este lugar tan lindo. Hasta que divisé dos piraguas amarillas a lo lejos, unos veleros y un equipo de windsurf. Me reí de mí, pero también de la alegría.

El lugar donde fui se llama las Cerveras de Buitrago. Según la tradición el nombre de Cervera proviene de los muchos ciervos que se criaban en el terreno que ocupa el soto boyal y las viñas. Se le añadió "de Buitrago" en el siglo XIX por su dependencia del Señorío del mismo nombre.

Si quieres un buen plan para un día que estés un poco cansado de la ciudad, este sitio brinda relax, deporte y da para echarse un chapuzón de esos que nos encantaban cuando éramos niños.

Asegúrate de llevar comida y buena compañía, que no te falte el gracioso del grupo, el guía, el que prepara la bebida y otros que hagan el viaje tan ameno como fue el mío.

Rentar las canoas cuesta 15 euros por persona. Tendrás total libertad de remar, parar en algunos sitios y hacer tu propio picnic.
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