
La distracción y el sano esparcimiento son derechos de todos los seres humanos y en España es un tema que se toma muy en serio. Por ejemplo, cada trabajador tiene derecho a 2 días de vacaciones por mes trabajado al año, esto sin contar los festivos que están programados para que el trabajo no sature a los ciudadanos.
Pero además, existen momentos diarios en los cuales los españoles, en especial los madrileños, se desconectan del estrés en sus oficinas. Ese instante especial es al final de cada tarde, cuando los bares de la ciudad se ponen a tope, pues la “cañita” (vaso de cerveza) o el vino, no pueden faltar y menos la compañía de unas buenas croquetas, unos pimientos de padrón, el jamón serrano y las tortillas de patatas.
Ir de tapeo implica escoger un buen bar del barrio donde se trabaja o se vive. Los más populares son aquellos en los cuales se transmite un partido de fútbol. La zona de La Latina es de las más conocidas de Madrid y suele estar a llena todos los días, más aún el domingo, día en que el almuerzo es relevado por unas buenas tapas.
El origen de la tapa, esos pequeños bocados que acompañan las copas, tiene muchas leyendas, pero todas decantan en la necesidad de cubrir los efectos del alcohol y disminuir el hambre antes del almuerzo o la cena.
Una de las leyendas cuenta que el rey Alfonso X, el Sabio, se vio obligado a consumir una copa de vino al día por prescripción de su médico, para evitar daños estomacales, tomaba pequeños bocados entre horas. Tras restablecerse dispuso que en los mesones de Castilla no se sirviese el vino sin la compañía de una ración de comida; así, quienes bebían en los bares podían mitigar los efectos del alcohol.
Ya sabemos lo que es la tapa, aunque aún no sabemos porqué se llama así. Se dice que cuando comenzaron a cumplir la orden de El Sabio, los mesoneros de Castilla servían las copas con una loncha de jamón o de queso puesta sobre la jarra. Este alimento servía de tapa.
Se cuenta también que los trabajadores de la tierra solían tomar algún bocado entre comidas para poder aguantar la faena. El alimento venía sobre la jarra de vino, era la manera más simple de transportarlo en medio del campo.
La cultura de la tapa es de las más populares, sobre todo en aquellos sitios donde se sirve gratis con cada copa pedida. Uno de los lugares más populares entre los jóvenes estudiantes es Los 100 Montaditos, una franquicia que suele tener promoción cada miércoles y, por apenas un euro, sirve una caña y un pequeño sandwich que se conoce en estas tierras como montadito. Mi favorito es el de camarones. Hay quienes prefieren el jamón serrano, el de salmón o el queso manchego. Al final, en la variedad está el gusto.















