jueves 21 de mayo de 2009

Madrid rinde tributo a San Isidro



“San Isidro labrador quita el agua y pon el sol” rezaba mi abuela cuando los aguaceros inundaban su rosal, al tiempo que hacía cruces con unos cuchillos de mesa. Ella decía que el patrono de los campesinos y trabajadores era quien más rápido oía los cantos de lluvia, pero también quien tenía el poder de apaciguar los chaparrones.

Crecí escuchando esa frase, que luego heredó mi madre, junto con el procedimiento de los cuchillos. No sé porqué, pero siempre funcionaba. La lluvia cesaba.

El viernes pasado, 15 de mayo, fue día festivo en Madrid, se celebraba la fiesta de San Isidro Labrador, ese a quien le rezan los campesinos y que es el Santo Patrono de esta ciudad tan cosmopolita como Católica.

Se dice que Isidro fue un pocero, quien luego de un tiempo fuera de Madrid volvió para vivir aquí con su familia y trabajar en la agricultura, de allí que la llamaran “Isidro el labrador”. Era, además, un hombre generoso que solía dar comida a los más necesitados. Un día que no tuvo suficiente consiguió multiplicarla metiendo un puchero en la olla.

Su lista de milagros continuó cuando hizo manar agua sólo con golpear una peña contra el suelo. En aquel momento los cultivos de su amo estaban en peligro de perderse por la sequía y él pidió agua con toda su fe. El manantial era tan abundante que podía abastecer al Madrid de entonces. En estos días se dice que el agua de esta ciudad es la mejor de España. Para los creyentes esto no es casualidad.

El más famoso de sus prodigios llegó con el Rey Felipe III, a quien sanó de una grave enfermedad y así consta en las actas de canonización que lo elevaron al rango de santo.

Por estas razones San Isidro es honrado tanto en su eremita, como en las calles. El jardín de Las Vistillas es el lugar favorito de Chulapas y Chulapos, quienes bailan Chotis en su honor. En su mayoría son personas mayores que tienen asociaciones con las cuales buscan preservar la tradición y seguir con las “chulerías” de antaño.

Durante varios días la ciudad retoma su ambiente pueblerino de otrora y se puede ver a las personas compartiendo en verbenas, asistiendo a la plaza de toros y disfrutando de los bailes típicos en los jardines y plazas. Adicionalmente, otras tendencias artísticas se unen a la celebración, por lo que se organizan festivales de teatros de calle, de cine alternativo y exposiciones en los museos más importantes.

Pero la verdadera fiesta es en las calles, en donde turistas y muchos madrileños se congregan con el único fin de observar una fiesta típica a la que parece quedarle pocos exponentes, así lo declaran las pieles arrugadas, los movimientos lentos y la mirada lejana de los Chulapos.

Los más jóvenes prefieren sentarse a tomar tragos y comer bocatas de jamón, como lo hicieron este día de San Isidro que fue soleado, caluroso y seco, sólo que no hizo falta rezar para pedirle agua al santo, pues las sangrías y las cervezas estuvieron a la orden del día para calmar la sed.
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