lunes 9 de marzo de 2009

Museo del Prado, insuperable


Ya sé que he pasado mucho tiempo aquí en Madrid y no he hablado del Museo del Prado, sin embargo fue de los primeros lugares que visité al llegar. ¿Cómo no hacerlo, si es una de las pinacotecas más importantes del mundo?

La exhibición de obras conocidas, incluso por los menos interesados por la pintura, hacen que Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Boticelli y El Greco, por citar algunos, revivan en las salas del Prado, museo que no tiene obras de todas las escuelas y épocas, sino que resguarda una colección intensa, distinguida, y, tal vez, un poco caprichosa, puesto que fue formada por reyes aficionados al arte y por sus encargos a grandes pintores.

En principio el edificio fue el Gabinete de Historia Natural, el cual también sufrió las consecuencias de la llegada de las tropas francesas a España; el espacio fue utilizado en aquella época como área militar y quedó casi en ruinas, hasta que se inició la recuperación a partir de 1818.

Recorrer todo el Prado en un día es casi imposible, tanto por su tamaño como por la cantidad de gente que asiste. Las Meninas de Velázquez pueden robar la atención de muchos quienes quieren acercarse al máximo, así que hay que luchar un poco y hacerse paso.

Si se es un perfecto ignorante en cuanto al tema pictórico, basta sólo con ver a todo el mundo aglomerado en ciertas salas buscando las obras que se deben apreciar de forma obligada. Así que en la misma situación que Las Meninas estaban las majas, me refiero a La Maja Vestida y al espacio vacío de La Maja Desnuda, cuadro que habían enviado en préstamo a otro museo. En esta parte del recorrido hubo varias caras de desilusión.

El Caballero de la Mano en el Pecho de El Greco es otro que acapara la atención de los espectadores, así como La Santísima Trinidad, del mismo pintor. También las Tres Gracias de Rubens, obra sobre la cual existe un monumento muy conocido en mi país.

Leyendo la historia del museo me encontré con varias curiosidades, entre ellas, que en sus inicios no abría los días de lluvia para evitar deterioro en las obras y sólo permitía el acceso al público tres veces a la semana. Ahora abre de martes a domingo, entre las 9:00 y las 20:00 horas, y permanece cerrado en año nuevo, Viernes Santo, Primero de Mayo y Navidad. Como dato para los estudiantes que anden cortos de presupuesto, les digo que a partir de las 18:00 horas la entrada es gratuita, siempre que se visite la colección permanente.
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