Como saben me cambié de horario en el master y ahora lo curso los fines de semana, así que no quería llegar al siguiente sábado sin comentarles qué tal me fue.
Mi impresión antes de comenzar era que la carga horaria resultaba muy fuerte. Son 6 horas los viernes a partir de las 4:30 de la tarde y los sábados desde las 9:30 a.m. Ya sé lo que están pensando: no está nada fácil salir a tomarse algo un viernes y llegar con cara de destrucción a clases el día siguiente, pero bueno, lo hago por la práctica. Por ahora no voy los viernes a clases porque llevo adelantado el módulo de marketing y mis nuevos compañeros han visto unas pocas clases de esta materia.
Como era mi primer sábado no quería presentarme con mala cara, así que como buena niña a las 12:00 de la medianoche ya estaba en la camita. A las 9:30 llegué a clases, en el salón habían varios chicos de mi país, cinco tal vez; muchos de México, otros de Colombia, una dominicana que fue miss y siempre camina como en una pasarela (es una chica muy amable) y un español obsesionado con la ortografía y el perfecto uso del idioma. Seguro se me olvida algún otro de nacionalidad distinta, pero a lo que quiero llegar es que es un grupo bien variopinto, muy accesible y maduro.
La profesora del módulo de publicidad también resultó ser muy simpática, aunque autócrata en cuanto a su forma de asignar grupos, así que me toca trabajar donde a ella le pareció mejor, sus razones tendrá. Como era mi primer día y era el conejillo de indias, mis compañeros-llenos de miedo escénico o flojera, tal vez ambos- me eligieron por unanimidad para exponer una práctica que acabábamos de hacer. Como toda nueva que paga su novatada, acepté. Al final no era nada que no hubiese hecho antes.
En esto se nos pasaron las primeras tres horas y fuimos al descanso. Los otras tres horas también pasaron muy rápido, así que me quité el mito de que sería súper pesado una clase el sábado, claro que esto depende de que todos los profesores sean tan metódicos como la que tengo ahora. Ella no pierde tiempo en nada, permite discutir lo estrictamente necesario y rebate con buenos argumentos para seguir adelante. Así debería ser siempre. Deseo que esta metodología se mantenga hasta finalizar.
Si dudan de inscribirse en este horario desechen el terror a las muchas horas continuas en un salón, lo poco que he visto me ha sorprendido gratamente. Este ritmo de trabajo de lunes a viernes y estudios en las noches y fines de semana se parece un poco más a mi estilo de vida anterior, así que se me hace más fácil la adaptación a este país.















