Hoy cumplí mi primera semana de prácticas y he aprendido algunas cositas más sobre España. La primera de ellas es una cuestión de ritmo. Sí, de ritmo. aquí todo se “baila” un poco más lento, si lo llevamos a términos musicales. Yo me muevo al son Español en este momento.
El hecho es que durante toda las semana pasada me dieron las tardes libres, eso lo decidió mi jefa para no “agobiarme” con mucha información. Lo que ella no sabe es que en América nos lanzan a la jaula de los leones desde el primer día y que nosotros, después de muchos golpes, logramos domar la fiera.
No sé si el modelo americano gobernado por el time is money es mejor que éste, en el cual se me permite almorzar dos horas al día y regresar a las 4:00 p.m. fresca como una lechuga a la oficina. Yo estaba acostumbrada a comer frente al computador, manejando rumbo al banco y en escasas ocasiones, muy pero muy especiales, en algún restaurante. Así son las cosas de aquel lado del océano.
Pero, a pesar de estas diferencias de velocidad, mi jefa me sorprendió con su actitud. Se mantuvo trabajando los 9 meses de gestación sin faltar un día. Se puede decir que allá muchas lo hacen por necesidad, ella lo hizo por placer. El viernes se despidió de lo más normal, nos dijo que iría al médico y que seguramente del fin de semana no pasaba su alumbramiento.
El día del parto fue hoy, luego de dos horas o más en quirófano, nació María. Mi compañera, muy europea, a la que dice no le gusta agobiar a los demás con información, la misma que se toma sus dos horas para almorzar tranquilamente y la que va poco a poco, nos llamó al mediodía para darnos las buenas nuevas, diciendo que estaba perfecta y que se reincorporaría pronto. Tuvo memoria para dejarnos par de tareas para hacer en la oficina y nos dijo que estaría la próxima semana de vuelta. No sé si el instinto maternal se lo permita, pero sí sé que ganas no le faltan. Al parecer no todo, ni todos, son tan lentos por acá.
Lenguaje al día!!!
En la oficina somos tres, una rumana, la dueña de la agencia quien es española y yo, venezolanísima, así que estamos aprendiendo a comunicarnos. La primera asignación que me dieron fue hacer unos gráficos para incluirlos en una presentación. Como era lógico, le pregunté a mi jefa si quería gráficos de barras o “tortas”. Ella se volteó sonriente y me dijo que no quería nada a golpes. Claro, yo no sabía que aquí los puñetazos son tortas, las tortas (pasteles) son tartas y los gráficos circulares son “quesitos”. Al menos así les dice ella.















